
La adquisición de un espejo como elemento decorativo práctico para manipular los ojos de la visita para que el apartamento parezca más espacioso fue simplemente eso para los compradores, un elemento decorativo. El perro de la casa, inteligente desde su nacimiento, permaneció fuera del camino mientras sus amos finalmente optaron por dejar el espejo en el piso apoyado de la pared dado que no tenían con que colgarlo.
Tras la salida de los seres humanos de la sala, el perro se dirige hacia la rápidamente desatendida nueva adquisición. Empieza a “esnifar” el borde de madera del espejo hasta que se paraliza al subir su cabeza y ve un reflejo de un ser en movimiento. Pasan los segundos, los minutos y el canino continúa viendo su reflejo. Reflexiona el canino: Qué es este ser? Quién es?
Desesperado empieza a ladrar luego de su ejercicio de reflexión.
“SSSShhhhhh Biggs! Shhhhhh. Deja el fastidio!” Grita el amo desde el otro cuarto.
El niñito de 7 años sale a la sala junto a su mamá a ver que paso. Ante el espectáculo, el niño le pregunta a su madre: mamá, será que se dio cuenta que era un animal?
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