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miércoles, 14 de abril de 2010

Correr

Corre. El miedo lo consume, las palpitaciones de su corazón aumentan. No es un atleta pero con su voluntad puede correr el maratón de Nueva York. Sigue corriendo, siente el aire chocar contra sus cachetes a pesar de que no hay brisa. Esta sudando y no se percata. Siente su garganta seca, respira fuertemente y aún cuando siente que pronto se queda sin aliento, corre.

No se oye que nadie o nada lo persigue. Esta solo y desconectado de la naturaleza aunque se tropieza con ella. Casi se cae dos veces, desacelera un poco y retoma la velocidad hasta llegar a un camino de piedras que queda al borde de un campo sembrado. Voltea la cara y ve al bosque que dejo atrás.

De alguna forma sin pensar, con simple fuerza de voluntad, superó la oscuridad para encontrarse ante otro camino desconocido. Pero, sabe a donde va y de donde vino.

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